Mapa de México y datos principales de la ENVIPE 2026 sobre percepción de inseguridad y cifra negraLa ENVIPE 2026 muestra una baja histórica en la percepción de inseguridad, pero mantiene elevada la proporción de delitos que no llegan a una investigación formal.

El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) presentó el 10 de septiembre de 2026 los resultados de la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE) 2026, con información sobre los delitos ocurridos en México durante 2025 y la percepción ciudadana recabada entre febrero y abril de 2026. El estudio reportó que 28.5% de los hogares tuvo al menos una víctima, se estimaron 33.8 millones de delitos y 93.4% no se denunció o no derivó en una carpeta de investigación.

Al mismo tiempo, 74.0% de la población adulta consideró inseguro vivir en su entidad federativa. Aunque la proporción disminuyó y fue la más baja de la serie histórica de la encuesta, el dato todavía significa que casi tres de cada cuatro personas mantienen una percepción negativa sobre la seguridad en el estado donde viven.

En breve

  • Victimización: 28.5% de los hogares tuvo al menos una víctima de delito durante 2025.
  • Cifra negra: 93.4% de los 33.8 millones de delitos no llegó a una denuncia con investigación formal.
  • Percepción: Estado de México registró el nivel más alto de inseguridad percibida, con 90.0%, y Coahuila el más bajo, con 27.8%.

Menos percepción de inseguridad no equivale a menos delitos

La principal lectura de la ENVIPE 2026 está en la distancia entre dos indicadores que suelen mezclarse. La percepción mide qué tan insegura se siente la población; la victimización intenta estimar cuántas personas y hogares padecieron un delito. Son fenómenos relacionados, pero no idénticos.

El INEGI informó que la tasa de víctimas fue de 23,473 personas por cada 100 mil habitantes mayores de 18 años. En términos de hogares, la proporción de 28.5% fue similar a la de 2024, cuando se ubicó en 29%. Esto sugiere que la mejora en el ánimo social no debe interpretarse automáticamente como una desaparición del problema delictivo.

También hay una diferencia temporal importante: los delitos se preguntaron para el periodo de enero a diciembre de 2025, mientras que la percepción y la evaluación de las autoridades corresponden a los primeros meses de 2026. Por ello, la encuesta no compara exactamente el mismo momento cuando coloca lado a lado victimización y percepción.

El mapa del temor cambia de una entidad a otra

La percepción de inseguridad presenta una brecha amplia entre estados. El Estado de México encabezó la medición con 90.0% de personas adultas que consideraron inseguro vivir en su entidad. Le siguieron Morelos, con 88.7%, y Tabasco, con 87.6%.

En el extremo contrario estuvieron Coahuila, con 27.8%; Yucatán, con 35.5%; y Aguascalientes, con 41.0%. La distancia entre el Estado de México y Coahuila fue de 62.2 puntos porcentuales, una diferencia que muestra que la experiencia de seguridad no es uniforme en el país.

La escala territorial también modifica la respuesta. A nivel nacional, 60.9% percibió inseguridad en su municipio o demarcación, mientras que 35.9% la identificó en su colonia o localidad. El descenso conforme el lugar se vuelve más cercano no significa que todas las comunidades sean seguras, sino que la percepción estatal incorpora problemas y noticias que pueden ocurrir fuera del entorno inmediato.

La inseguridad, además, continuó siendo el principal problema para la población adulta: 60.7% la señaló como la preocupación más grave, por encima de la salud y el aumento de precios.

La experiencia de mujeres y hombres tampoco es igual

La ENVIPE 2026 registró una tasa de prevalencia delictiva de 22,539 víctimas por cada 100 mil mujeres y de 24,555 por cada 100 mil hombres. En esta medición, la tasa de victimización masculina fue mayor; sin embargo, la percepción y las restricciones a la movilidad muestran una brecha distinta.

Sólo 35.4% de las mujeres dijo sentirse segura al caminar sin compañía durante la noche cerca de su vivienda, frente a 52.4% de los hombres. La diferencia de 17 puntos porcentuales ayuda a explicar por qué una reducción nacional de la percepción no necesariamente representa una mejora equivalente para todos los grupos.

El temor también modifica decisiones cotidianas. Durante 2025, 62.8% de la población señaló que dejó de permitir que los menores del hogar salieran sin compañía y 44.7% dijo que dejó de salir de noche por miedo a ser víctima de un delito. Estos cambios tienen costos sociales: reducen el uso del espacio público, afectan la movilidad y pueden profundizar desigualdades entre quienes tienen distintas opciones de transporte, horarios o redes de apoyo.

Qué significa una cifra negra de 93.4%

La cifra negra no significa que 93.4% de los delitos sean falsos o que las víctimas no existan. Es el porcentaje de delitos que no se denunció o que, aun cuando fue denunciado, no derivó en el inicio de una carpeta de investigación.

En términos sencillos, de cada 100 delitos estimados por la encuesta, sólo una fracción logró entrar al circuito formal de procuración de justicia. El indicador combina dos decisiones o filtros: primero, que la víctima acuda ante una autoridad; después, que la denuncia produzca una investigación formal.

Por eso, la cifra negra funciona como una advertencia para evaluar a policías, ministerios públicos y fiscalías. Si la mayoría de los hechos no se reporta, las estadísticas basadas únicamente en carpetas pueden subestimar la magnitud real de delitos como fraude, extorsión o robo. Y si una denuncia no se convierte en investigación, el problema ya no se limita a la disposición de la víctima para denunciar: también involucra la respuesta institucional.

La comparación con la edición anterior refuerza la relevancia del dato. La ENVIPE 2025 estimó una cifra oculta de 93.2% para los delitos ocurridos en 2024; el registro de 93.4% para 2025 representa una persistencia prácticamente total del problema de subregistro. No es una variación que permita hablar de un cambio estructural en el acceso a la justicia.

Qué deberían mirar las autoridades más allá de la percepción

La encuesta ofrece varios puntos para una evaluación más completa. El primero es la diferencia entre victimización estimada y carpetas abiertas. El segundo, el motivo por el que las personas no denuncian, especialmente cuando mencionan trámites largos, desconfianza, miedo o una percepción de que la autoridad no hará nada.

El tercero es la desigualdad territorial. Un estado puede mejorar su percepción promedio y, aun así, conservar zonas con problemas graves de transporte, alumbrado, extorsión o robo. Por ello, las políticas de prevención deberían combinar la información nacional con diagnósticos municipales y comunitarios.

La reducción histórica de la percepción de inseguridad es un dato relevante, pero no suficiente. Para que se convierta en una mejora sostenible, tendría que acompañarse de más denuncias confiables, investigaciones efectivas, atención a las víctimas y resultados verificables de las fiscalías. De lo contrario, el país puede registrar menos miedo en la encuesta mientras una parte considerable de los delitos continúa fuera de la justicia.

Fuentes consultadas

Por Editor

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