La Secretaría de Hacienda y Crédito Público absorberá durante una semana el 100% del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) aplicado al diésel, una medida vigente del 12 al 18 de septiembre de 2026 en todo México. El acuerdo también contempla un estímulo complementario de 0.1501 pesos por litro. En conjunto, el apoyo fiscal equivale a 7.5135 pesos por litro, mientras los precios internacionales de los energéticos presionan los costos de transporte, mercancías y servicios.
La decisión quedó establecida en el Acuerdo 137/2026 publicado en el Diario Oficial de la Federación. Hacienda fijó para el diésel un estímulo de 7.3634 pesos por litro, una cuota disminuida del IEPS de cero pesos y un apoyo adicional de 0.1501 pesos. Por ello, la cifra de 7.51 pesos debe entenderse como el valor nominal del respaldo fiscal, no como una reducción garantizada e idéntica en el precio que pagará cada consumidor.
En breve
- El estímulo al diésel será de 100% del IEPS entre el 12 y el 18 de septiembre de 2026.
- El apoyo directo suma 7.3634 pesos por litro y el complemento agrega 0.1501 pesos; juntos representan 7.5135 pesos.
- La medida puede contener costos logísticos e inflación, pero reduce ingresos tributarios y puede aumentar la presión financiera sobre Pemex si se prolonga.
¿Cómo opera el estímulo al diésel?
El IEPS es un impuesto que se cobra por litro de combustible. A diferencia del IVA, que se calcula como porcentaje sobre una base, el IEPS de los combustibles se expresa mediante cuotas específicas que Hacienda actualiza y modifica periódicamente. Cuando el gobierno aplica un estímulo fiscal, reduce la cuota que deben enterar los comercializadores o productores por cada litro vendido.
En el periodo analizado, la cuota disminuida para el diésel quedó en cero pesos por litro. Eso significa que el componente ordinario del IEPS no se trasladará en ese periodo bajo la cuota establecida por el acuerdo. El decreto también incorpora un estímulo complementario, previsto en un mecanismo separado creado en 2022, que para esta semana representa 15.01 centavos por litro.
El Servicio de Administración Tributaria explica que estos estímulos se aplican directamente sobre las cuotas del combustible para disminuirlas. En términos prácticos, Hacienda renuncia a cobrar una parte o la totalidad del impuesto que normalmente recaudaría. El beneficio se incorpora a la cadena de comercialización, pero el precio final también depende del costo internacional del producto, el tipo de cambio, el transporte, el almacenamiento, los márgenes de las estaciones y el IVA.
¿Significa una baja automática de 7.51 pesos?
No necesariamente. La cifra de 7.5135 pesos por litro es la suma del estímulo fiscal y del complemento que establece Hacienda. No representa por sí sola una rebaja observable en el tablero de todas las gasolineras, porque el precio final se construye con varios componentes.
El estímulo evita que el aumento internacional se traslade completamente al consumidor, pero no elimina el costo de adquirir, importar, transportar y distribuir el diésel. Si el precio de referencia sube con fuerza, el apoyo puede funcionar como un amortiguador y no como una reducción neta frente al precio de la semana anterior.
También existe una diferencia entre el estímulo al IEPS y los acuerdos voluntarios de precios. De acuerdo con El País México, el gobierno mantiene con estaciones de servicio un acuerdo voluntario con precios máximos de referencia para la gasolina regular y el diésel. Ese pacto no es lo mismo que el estímulo fiscal: el primero depende de compromisos comerciales y el segundo modifica temporalmente la carga tributaria.
Quiénes reciben el mayor beneficio
El primer efecto alcanza a quienes compran diésel directamente, entre ellos empresas de autotransporte, operadores de autobuses, compañías de logística, productores agropecuarios, contratistas y algunos usuarios del transporte turístico. El beneficio por unidad aumenta conforme crece el volumen consumido: una flotilla que utiliza miles de litros obtiene un alivio mayor que un automovilista que recorre pocos kilómetros.
El segundo efecto es indirecto. El diésel mueve buena parte de las mercancías por carretera y participa en actividades como la distribución de alimentos, el traslado de insumos y el transporte de pasajeros. Si el combustible representa una proporción importante de los costos de operación, contener su aumento puede reducir la presión para elevar fletes y tarifas.
Sin embargo, el traslado hacia los precios finales no es automático. Una empresa puede utilizar el ahorro para recomponer márgenes, cubrir mantenimiento, compensar aumentos salariales o absorber otros costos. Por eso, el estímulo puede limitar un alza adicional sin que necesariamente provoque una reducción visible en el precio de productos o servicios.
Hacienda y Pemex no absorben el costo de la misma forma
Una de las claves para entender la medida es distinguir entre el costo fiscal y el costo comercial. Hacienda absorbe el primero al dejar de recaudar el IEPS correspondiente. Pemex puede enfrentar el segundo si mantiene precios de mayoreo o condiciones comerciales que reduzcan el impacto del encarecimiento internacional para las estaciones de servicio.
El análisis de PetroIntelligence citado por El País estima que la contención de precios puede costar alrededor de 11 mil millones de pesos mensuales, con una parte asociada a la renuncia recaudatoria del IEPS y otra vinculada con el impacto financiero para Pemex. Esa cifra es una estimación privada, no un cálculo oficial del costo específico del acuerdo del 12 al 18 de septiembre.
La diferencia importa porque un estímulo tributario general puede aplicarse a los combustibles sin distinguir entre proveedores, mientras que una contención en precios de mayoreo puede generar diferencias entre Pemex y empresas importadoras o distribuidoras privadas. En ese escenario, el apoyo fiscal y la política comercial producen efectos distintos sobre la competencia.
El dilema: contener la inflación o proteger la recaudación
El gobierno enfrenta una disyuntiva conocida. Permitir que el aumento internacional llegue de golpe al diésel puede elevar los costos de transporte y presionar los precios de alimentos, bienes de consumo y servicios. Mantener el estímulo, en cambio, reduce los ingresos públicos por cada litro vendido y puede limitar el margen presupuestario para otras necesidades.
El impacto total de esta semana no puede calcularse únicamente multiplicando 7.5135 pesos por el número de días. Hace falta conocer el volumen de diésel comercializado durante el periodo y separar el componente del IEPS del estímulo complementario. Sin esa información, cualquier cifra agregada sería una aproximación.
El riesgo fiscal aumenta si el apoyo se vuelve permanente o se extiende durante varios periodos de precios internacionales elevados. En ese caso, el gobierno tendría que decidir entre aceptar una menor recaudación, compensarla con otros ingresos o reducir gastos. Además, si Pemex absorbe parte de la contención, la presión puede trasladarse a su flujo de efectivo, mantenimiento e infraestructura de distribución.
El reporte de El Economista identifica el regreso del estímulo complementario al diésel como una medida que no se observaba desde 2022. El antecedente muestra que estos mecanismos pueden activarse en episodios de volatilidad, pero también que su duración depende de la evolución de los precios internacionales y de la decisión presupuestaria del gobierno.
Qué debe vigilarse después del 18 de septiembre
La fecha clave será el siguiente acuerdo semanal de Hacienda. Si el estímulo disminuye, se mantiene o vuelve a ampliarse, esa decisión mostrará cuánto tiempo considera el gobierno que persistirá la presión energética. También será relevante observar los precios promedio del diésel en las estaciones y verificar si el apoyo se refleja en menores aumentos o sólo evita incrementos más pronunciados.
Para los consumidores, la lectura más precisa es que el gobierno está amortiguando el golpe fiscal y energético, no eliminando todos los costos del combustible. El alivio de 7.51 pesos por litro corresponde al respaldo establecido en el acuerdo, pero la cotización final seguirá dependiendo del mercado y de la cadena de distribución.
Fuentes consultadas
- Diario Oficial de la Federación: Acuerdo 137/2026 de estímulos fiscales para el periodo del 12 al 18 de septiembre de 2026.
- El País México: análisis del aumento de los estímulos y de los costos para Hacienda y Pemex.
- El Economista: antecedentes del regreso del estímulo complementario al diésel.
- SAT: explicación del mecanismo de acreditamiento y aplicación de estímulos sobre el IEPS de combustibles.
