El Gobierno de México amplió los estímulos fiscales a los combustibles para la semana del 12 al 18 de septiembre de 2026: la Secretaría de Hacienda y Crédito Público absorberá el 100% del IEPS federal aplicable al diésel y mantendrá apoyos mayores para las gasolinas, de acuerdo con el acuerdo publicado en el Diario Oficial de la Federación. La decisión se tomó en Ciudad de México ante el encarecimiento internacional de los energéticos y busca contener el impacto sobre el transporte, la inflación y el ingreso de los hogares.
La medida tiene un efecto inmediato, pero también un intercambio fiscal claro: el consumidor paga menos impuesto por cada litro, mientras el Gobierno federal renuncia temporalmente a una parte de la recaudación que normalmente obtiene por la venta de combustibles. En el caso del diésel, la cuota efectiva del IEPS queda en cero durante el periodo, además de un estímulo complementario de 15.01 centavos por litro.
En breve
- El diésel recibe un estímulo de 100%: Hacienda deja de cobrar 7.3634 pesos por litro de IEPS federal.
- La gasolina Magna tiene un apoyo de 3.4458 pesos por litro y la Premium de 2.5850 pesos.
- El alivio no equivale automáticamente a una reducción igual en el precio de la estación: también influyen el petróleo, el tipo de cambio, los costos logísticos y el margen de cada operador.
Qué cambió en los combustibles
El acuerdo 137/2026 de Hacienda fijó para la semana vigente un estímulo de 51.43% para la gasolina menor a 91 octanos, conocida comercialmente como Magna o regular. Eso representa 3.4458 pesos por litro que no se trasladan al consumidor como IEPS. La cuota disminuida que permanece es de 3.2543 pesos por litro.
Para la gasolina Premium, o combustible de 91 octanos o más, el estímulo subió a 45.69%, equivalente a 2.5850 pesos por litro. La cuota efectiva quedó en 3.0729 pesos. El cambio significa que los dos tipos de gasolina conservan una carga fiscal positiva, aunque menor a la que tendrían sin el mecanismo de estímulos.
El caso más relevante es el diésel. Su cuota legal actualizada para 2026 es de 7.3634 pesos por litro, pero durante esta semana el apoyo cubre el 100% de ese monto, por lo que la cuota disminuida queda en cero. Hacienda añadió además un estímulo complementario de 0.1501 pesos por litro. En términos estrictamente fiscales, la reducción asociada al diésel llega a 7.5135 pesos por litro.
Por ejemplo, en una carga de 100 litros, el alivio fiscal teórico asociado al IEPS sería de hasta 751.35 pesos para el diésel, 344.58 pesos para la gasolina regular y 258.50 pesos para la Premium. Esas cantidades no deben confundirse con un descuento garantizado en el precio anunciado por cada estación, porque el precio final incorpora otros componentes.
Por qué el diésel concentra la atención
El diésel tiene un peso particular en la economía porque se utiliza en camiones de carga, autobuses, maquinaria, actividades agropecuarias, construcción y parte de la logística de distribución. Una variación sostenida en su precio puede aumentar el costo de trasladar alimentos, mercancías y pasajeros, aunque el impacto no aparece de manera idéntica ni inmediata en todos los productos.
El alivio puede beneficiar directamente a transportistas que compran combustible, pero también a empresas que utilizan flotillas o maquinaria. En el sector agropecuario, el efecto depende de si el productor adquiere el combustible bajo los esquemas generales o mediante programas específicos para actividades del campo. Por eso, no todo el apoyo llega de la misma manera a consumidores, agricultores, empresas y operadores de transporte.
Para los automovilistas particulares, el beneficio se refleja sólo en la parte tributaria del precio. Si la cotización internacional del petróleo sube con rapidez, Hacienda puede elevar el estímulo y aun así el precio final mantenerse estable o incluso aumentar. El estímulo funciona como un amortiguador, no como una garantía de que el combustible bajará.
El costo para las finanzas públicas
La renuncia recaudatoria es el otro lado de la medida. Cada litro de diésel vendido durante la semana deja de aportar hasta 7.3634 pesos de IEPS federal, además del apoyo complementario. El costo total para el erario depende del volumen comercializado y de cuánto tiempo se mantengan los estímulos; el acuerdo semanal no presenta una estimación agregada del monto que dejará de recaudarse.
Esta ausencia es importante para dimensionar el programa. Es posible calcular el alivio por litro, pero no conocer con precisión el costo semanal sin contar con el volumen de ventas observado y con una comparación contra el escenario sin estímulo. La estimación de un costo mensual difundida por PetroIntelligence y retomada por El País incluye tanto la pérdida de ingresos por IEPS como efectos asociados a la política de precios de Pemex, por lo que no debe presentarse como el costo exclusivo del acuerdo publicado para esta semana.
La Secretaría de Hacienda ha explicado en documentos presupuestarios que los estímulos se utilizan para amortiguar aumentos internacionales del petróleo, proteger el poder adquisitivo y evitar que los costos de transporte se trasladen con rapidez a otros precios. Pero el mismo mecanismo reduce el espacio para recaudar ingresos cuando los precios externos permanecen altos durante varias semanas o meses.
¿Quién recibe realmente el beneficio?
El diseño es general: el estímulo se aplica al combustible y no se entrega mediante una transferencia directa a una persona. Eso permite que alcance a cualquier comprador en una estación de servicio, pero también significa que el beneficio se distribuye según el consumo. Quien utiliza más diésel —por ejemplo, una empresa de transporte con una flotilla grande— obtiene un ahorro fiscal mayor en términos absolutos que un automovilista que carga gasolina ocasionalmente.
El consumidor final tampoco recibe necesariamente todo el beneficio. Una estación puede enfrentar costos de transporte, almacenamiento, operación y financiamiento distintos a los de otra. Además, los precios mayoristas y las condiciones de suministro pueden variar. La reducción del IEPS baja una parte de la estructura de costos, pero el traslado completo al precio de venta depende de la competencia local y del margen comercial.
El Gobierno federal también mantiene un acuerdo voluntario con gasolineras para que la gasolina regular se venda hasta en 24 pesos por litro y el diésel hasta en 27 pesos, según la cobertura de El País. Ese pacto opera por una vía distinta al estímulo del IEPS: uno busca limitar precios máximos mediante un acuerdo con estaciones; el otro reduce la carga tributaria. La combinación puede contener el precio visible, pero también desplaza parte del costo hacia las finanzas públicas y, en determinadas condiciones, hacia Pemex.
Una solución temporal ante una presión persistente
El estímulo para el periodo del 12 al 18 de septiembre es una respuesta de corto plazo. Su eficacia dependerá de si la presión internacional disminuye, de la evolución del tipo de cambio y de la capacidad del Gobierno para sostener el apoyo sin afectar otras prioridades presupuestarias.
El punto central no es sólo si el combustible cuesta menos esta semana, sino quién paga la diferencia. En el corto plazo, el consumidor obtiene protección frente a un aumento mayor. En el mediano plazo, la factura puede aparecer como menor recaudación del IEPS, menor margen para otras políticas públicas o presión financiera sobre empresas públicas involucradas en la cadena de suministro.
Por ahora, el dato comprobable es el alivio por litro: 7.5135 pesos en el diésel al sumar el estímulo ordinario y el complementario, 3.4458 pesos en la gasolina regular y 2.5850 pesos en la Premium. El costo fiscal total dependerá de las ventas efectivas y de si el Gobierno prolonga la medida después del 18 de septiembre de 2026.
Fuentes consultadas
- Diario Oficial de la Federación: Acuerdo 137/2026 sobre estímulos del 12 al 18 de septiembre de 2026.
- El País México: cobertura sobre el aumento de los estímulos y el impacto fiscal.
- Secretaría de Hacienda: Precriterios y documentos de política hacendaria 2026.
