Trabajadores mexicanos en una zona comercial durante agosto de 2026El mercado laboral mexicano mantuvo crecimiento anual, pero mostró menor dinamismo mensual en agosto de 2026.

El mercado laboral mexicano perdió dinamismo en agosto de 2026: la población ocupada bajó frente a julio, la tasa de desocupación subió de 2.9 a 3.0% y la informalidad laboral se mantuvo en 55%, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) difundida por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) el 25 de septiembre. En el país había 60 millones 695 mil 21 personas trabajando y una población económicamente activa de 62 millones 579 mil 105 personas.

El resultado corresponde a agosto de 2026 y refleja el comportamiento del empleo a escala nacional. Aunque hubo una disminución mensual en la ocupación, el balance frente a agosto de 2025 todavía fue positivo: se contabilizaron un millón 195 mil 637 personas ocupadas más. La lectura, por tanto, no es la de un mercado laboral en contracción abierta, sino la de una economía que sigue incorporando trabajadores en términos anuales, pero con menor impulso en el corto plazo.

En breve

  • Desocupación: subió a 3.0% de la PEA en agosto, desde 2.9% en julio.
  • Ocupación: se redujo en 61 mil 784 personas frente al mes previo, aunque aumentó en 1.2 millones en un año.
  • Informalidad: 33.4 millones de personas trabajaron en condiciones informales, equivalentes a 55% de la población ocupada.

Más personas participan, pero no todas encuentran trabajo

La población económicamente activa incluye a quienes tienen un empleo y a quienes no lo tienen, pero buscan trabajo de manera activa. En agosto, ese universo alcanzó 62.6 millones de personas y la tasa de participación económica fue de 59.3%, por encima del 58.8% registrado un año antes.

Ese aumento ayuda a explicar el contraste entre la creación neta anual de puestos y el repunte de la desocupación. Cuando más personas entran al mercado laboral, el número de ocupados puede crecer y, al mismo tiempo, también aumentar la cantidad de personas que buscan empleo sin encontrarlo de inmediato. En agosto, la población desocupada rondó 1.9 millones de personas.

El dato mensual fue menos favorable. La ocupación pasó de 60 millones 756 mil 805 personas en julio a 60 millones 695 mil 21 en agosto. La diferencia es relativamente pequeña frente al tamaño del mercado laboral, pero marca una pausa después de varios meses en los que la atención se había concentrado en el crecimiento anual del empleo.

La caída mensual se concentró en los hombres

El desglose por sexo muestra comportamientos distintos. En agosto había 35 millones 683 mil 510 hombres ocupados, 152 mil 986 menos que en julio. Sin embargo, frente a agosto de 2025, el empleo masculino aumentó en 447 mil 478 personas.

Entre las mujeres ocurrió lo contrario en la comparación mensual: el número de ocupadas llegó a 25 millones 11 mil 511, un aumento de 91 mil 202 respecto a julio. En términos anuales, la ocupación femenina creció en 748 mil 159 personas, un avance superior al observado entre los hombres.

La diferencia no elimina la brecha estructural de participación laboral entre mujeres y hombres, pero sí indica que la creación anual de puestos se repartió de manera desigual. Mientras el empleo femenino aportó una parte importante del incremento de los últimos 12 meses, la reducción mensual recayó principalmente en los hombres.

La informalidad sigue siendo el principal pendiente

La informalidad laboral alcanzó a 33.4 millones de personas en agosto, equivalentes a 55% de la población ocupada. La proporción fue menor que el 56.2% de julio, pero ligeramente mayor que el 54.8% de agosto de 2025.

La disminución mensual debe interpretarse con cautela. Una tasa menor no necesariamente significa que se hayan creado empleos formales de manera suficiente; también puede cambiar por la salida o entrada de trabajadores entre distintos segmentos, por variaciones sectoriales o por el comportamiento de la fuerza laboral. En la comparación anual, el aumento de la informalidad sugiere que una parte del crecimiento del empleo todavía ocurre sin acceso pleno a seguridad social u otras prestaciones asociadas a la formalidad.

Para las familias, esto importa porque el número de empleos no cuenta toda la historia. También es relevante saber si el trabajo ofrece estabilidad, protección social, ingresos suficientes y posibilidades de ampliar la jornada. Un mercado que suma ocupados, pero mantiene a más de la mitad de ellos en la informalidad, puede mejorar en cantidad sin resolver por completo la calidad del empleo.

El empleo avanza con una economía de señales mixtas

Los datos laborales deben leerse junto con otros indicadores, aunque no corresponden exactamente al mismo mes. El IGAE, que permite seguir la actividad económica en el corto plazo, aumentó 0.8% mensual y 3.3% anual en julio de 2026, según el INEGI. En cambio, el consumo privado disponible más reciente, correspondiente a junio, disminuyó 0.4% mensual y creció 1.6% anual.

La inversión fija bruta presentó un mejor desempeño en junio: aumentó 1.3% frente a mayo y 5.9% en comparación anual. Esta combinación muestra una economía con algunos motores activos, particularmente en inversión y actividad productiva, pero con una demanda de los hogares que avanzaba con más lentitud al momento de las últimas cifras disponibles.

La diferencia entre esas series y la ENOE también es importante: el empleo puede reaccionar con rezago a la actividad económica. Una mejora mensual del IGAE no se traduce automáticamente en más contrataciones durante el mismo periodo, del mismo modo que un avance anual de la ocupación no garantiza que la contratación se mantenga durante los meses siguientes.

En ese contexto, el dato de agosto sugiere un mercado laboral todavía resistente, pero menos expansivo. La creación anual de 1.2 millones de puestos es un elemento favorable; el descenso mensual de la ocupación, el repunte de la desocupación y la persistencia de la informalidad señalan los límites de ese avance.

Qué observar en los próximos meses

La evolución del empleo dependerá de si el consumo logra recuperar ritmo y de si la inversión se traduce en una demanda más constante de trabajadores. También será relevante observar si la participación económica continúa aumentando sin que la desocupación siga al alza.

Para México, el reto no consiste únicamente en sostener un saldo anual positivo. También implica convertir una mayor participación laboral en empleos formales y estables, especialmente para las mujeres, y evitar que una desaceleración mensual se convierta en una tendencia prolongada.

Fuentes consultadas

Por Editor

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