La presidenta Claudia Sheinbaum y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sostuvieron el miércoles 16 de septiembre de 2026 una llamada telefónica entre México y Estados Unidos para revisar la relación bilateral, incluidos comercio, seguridad e inversiones, antes de una nueva ronda de conversaciones sobre el T-MEC. La conversación fue reportada como constructiva por los gobiernos y por fuentes citadas por medios estadounidenses, pero hasta ahora no se ha anunciado un acuerdo concreto sobre aranceles ni una modificación al tratado.
El contacto ocurre en un momento delicado para la industria mexicana. Los equipos de ambos países han conversado sobre reglas de origen, cadenas de suministro, seguridad económica, trabajo, agricultura y servicios, pero también sobre los gravámenes estadounidenses que afectan a automóviles, acero, aluminio y algunos productos derivados. Para México, la diferencia entre ambos expedientes es central: una cosa es revisar el funcionamiento del T-MEC y otra negociar o disputar aranceles impuestos mediante instrumentos comerciales de Estados Unidos que operan fuera del acuerdo trilateral.
Una llamada con resultado político, no todavía comercial
La información disponible indica que la llamada sirvió para mantener abierto el canal directo entre Sheinbaum y Trump y para preparar el terreno de las siguientes conversaciones. El País reportó que el intercambio ocurrió el 16 de septiembre, en vísperas de la nueva ronda bilateral, y que un funcionario estadounidense lo describió como parte de conversaciones activas que avanzan en una dirección positiva. El Economista, por su parte, señaló que la conversación incluyó momentos de desacuerdo y cooperación, y que funcionarios mexicanos buscaban acercar posiciones en materia comercial.
Eso permite distinguir entre un avance diplomático y un acuerdo ejecutable. La expresión constructiva describe el tono de la negociación, pero no significa que México haya obtenido la eliminación de los aranceles sectoriales, que Estados Unidos haya aceptado nuevas reglas de origen o que exista una exención adicional para las exportaciones mexicanas.
La llamada también estuvo rodeada por diferencias en seguridad y soberanía. La relación bilateral ha combinado cooperación contra el tráfico de drogas con reclamos públicos de Washington para que México intensifique sus acciones contra el crimen organizado. Para el gobierno de Sheinbaum, ese frente debe manejarse sin subordinación y sin convertir la cooperación de seguridad en una condición automática para el acceso comercial.
Qué se discute dentro de la revisión del T-MEC
La revisión conjunta está prevista en el propio tratado y no implica, por sí misma, que el acuerdo haya terminado. México, Estados Unidos y Canadá acordaron que el T-MEC seguirá vigente hasta 2036 y que habrá revisiones anuales. En ese proceso, los gobiernos pueden discutir ajustes, obstáculos comerciales, reglas de origen y mecanismos para fortalecer la integración regional.
En las rondas realizadas durante 2026, México y Estados Unidos han puesto sobre la mesa las reglas de origen de bienes industriales, la seguridad económica, la agricultura, el trabajo, el medio ambiente y la compatibilidad regulatoria. La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos también confirmó que las conversaciones abordaron acero, aluminio y automóviles.
En términos prácticos, Washington busca que una mayor proporción de los beneficios del tratado permanezca en América del Norte y que empresas de países ajenos al acuerdo no utilicen a México como plataforma para entrar al mercado estadounidense. Para México, la prioridad es conservar el acceso preferencial y evitar que nuevas exigencias encarezcan la producción o desalienten inversiones.
La diferencia que importa para autos, autopartes y acero
El T-MEC establece condiciones preferenciales para las mercancías que cumplen con sus reglas de origen. Sin embargo, Estados Unidos mantiene medidas sectoriales aplicadas mediante la llamada Sección 232, que afecta a productos como acero, aluminio y vehículos. Esos gravámenes no desaparecen automáticamente porque una mercancía cumpla con el T-MEC.
En el sector automotriz, la discusión combina dos problemas. El primero son las reglas de origen: para recibir el trato preferencial, los vehículos y sus componentes deben alcanzar determinados porcentajes de contenido regional y cumplir requisitos específicos. El segundo son los aranceles sectoriales estadounidenses, que pueden elevar el costo de exportar incluso cuando el vehículo forma parte de una cadena productiva integrada entre México, Estados Unidos y Canadá.
El impacto no se limita a las armadoras. Las autopartes fabricadas en México cruzan la frontera varias veces antes de incorporarse a un vehículo terminado. Un arancel aplicado a una pieza, al acero utilizado para producirla o al automóvil final puede alterar los costos de proveedores, transportistas y plantas de ensamblaje. Por eso, el sector privado mexicano ha pedido que la próxima ronda atienda los gravámenes de la Sección 232 y reduzca la incertidumbre antes de tomar decisiones de inversión.
En siderurgia, el problema es similar. México necesita que el acero y el aluminio mexicanos conserven competitividad frente a proveedores de otros países, mientras Washington busca proteger su producción doméstica y evitar triangulaciones. La negociación puede avanzar en trazabilidad, contenido regional y controles aduaneros, pero eso no equivale a una eliminación inmediata de los aranceles.
La fecha de la próxima ronda aún requiere precisión
El calendario anunciado durante el verano apuntaba a una cuarta ronda en septiembre. La Secretaría de Economía confirmó que las conversaciones se realizarían en Washington, D.C., mientras que reportes posteriores señalaron que la reunión inicialmente prevista para la semana del 21 de septiembre habría sido reprogramada para el 28 y 29 de septiembre.
Al 18 de septiembre, la fecha del 28 y 29 de septiembre aparece en reportes periodísticos, pero no se observa en los comunicados públicos consultados de la Secretaría de Economía ni de la USTR una confirmación formal con esos días exactos. Por ello, lo confirmado es que habrá una cuarta ronda en Washington durante septiembre; la fecha operativa debe considerarse sujeta a confirmación oficial.
En breve
- La llamada: Sheinbaum y Trump hablaron el 16 de septiembre sobre comercio, seguridad e inversiones. El intercambio fue descrito como constructivo, pero no se anunció un acuerdo arancelario.
- La agenda industrial: automóviles, autopartes, acero y aluminio concentran la presión porque combinan reglas del T-MEC con aranceles sectoriales externos al tratado.
- La siguiente ronda: está prevista en Washington durante septiembre. La fecha del 28 y 29 de septiembre ha sido reportada, aunque todavía requiere confirmación oficial de ambos gobiernos.
Qué puede cambiar para México
El resultado más relevante no será necesariamente una declaración política, sino la posibilidad de obtener reglas más previsibles para las empresas. Una reducción de aranceles o una excepción para productos con alto contenido regional ayudaría a las cadenas automotrices y siderúrgicas; una nueva exigencia de origen o controles más estrictos podría aumentar costos y obligar a sustituir proveedores.
La llamada, por ahora, reabre la negociación, pero no la cierra. México llega a la siguiente ronda con una ventaja que busca preservar: buena parte de sus exportaciones mantiene acceso preferencial cuando cumple con las reglas del T-MEC. La disputa está en determinar si ese beneficio será suficiente para neutralizar los aranceles sectoriales y si ambos gobiernos pueden convertir el diálogo político en condiciones concretas para producir, invertir y exportar en América del Norte.
Fuentes consultadas
- El País México, 17 de septiembre de 2026: reporte sobre la llamada Sheinbaum-Trump.
- El Economista, 17 de septiembre de 2026: seguimiento a la conversación y al calendario de negociaciones.
- Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos, 17 de julio de 2026: temas de la tercera ronda bilateral.
- Secretaría de Economía de México, 23 de julio de 2026: declaración conjunta y anuncio de una cuarta ronda en Washington.
- Secretaría de Economía de México, 23 de julio de 2026: situación arancelaria y avances de la revisión del T-MEC.
